Writing

Stuff I write

What I’ve learnt from advertising :: and the mysterious signs that tell you that you have to quit your job

Cuando llegas a un nuevo lugar debes tener en cuenta todos los retos que se te van a venir encima. Conocer a la gente, entenderla, odiarla y a estudiarla, debes saber como funcionan las cosas, un viejo amigo me lo dijo “Pablito, primero mire a la gente, dese cuenta lo que hacen, hable poco y pregunte mucho”

Así es como llegue a conocer, digamos que a la mitad de la gente, acá la gente espanta, no comparte la experiencia de conocer más, no comparte y pide plato para uno (really?) y se pone audífonos.

Crea tu propio mundo, haz amigos -los que valen la pena-, hay gente valiosa y los pyrite — esas cicutas vestidas de retail, los que te enseñan y a los que enseñas. That is all.

Cuando había dicho el “ponte los pantalones y manda a la mierda” era verdad, usted querida ama de casa que esta leyendo esto.

“Cree en ti mismo aunque estés equivocado”

Los que no tememos a cagarla, a los que se reciben las balas, los que estamos a porta gayola, los que se quedan y los que no, los que reciben premios y los que no, los que tienen la razón y los que no. Somos todos y ninguno al mismo tiempo.

Y así es como salí de mi agencia de publicidad, sin nada en el bolsillo -que les miento, ‘mesperé’ hasta la última quincena- pero sin nada encima y pensando que es lo que iba a ser lo siguiente, si una nueva agencia o una vieja, las cosas eran inesperadas, no había norte y quien sabe lo que iba a pasar. No recuerdo una sensación más hermosa de renunciar a tu trabajo -cualesquiera sean tus razones-, te sientes feliz, tranquilo… es una sensación refrescante, pero también te asustas, el como pagar las cuentas o lo que pasará mañana, —como vas a pagar esa cena equivalente a una canasta básica familiar del tercer mundo—, esas cosas no paran de rondar por tu cabeza, todos al mismo tiempo cuando estás firmando ese documento de ‘libertad’.

Parafraseando a la Rand:

Si viese usted a Cahuenas, el gigante que sostiene a la agencia sobre sus hombros, si usted viese que él estuviese de pie, con la sangre latiendo en su pecho, con sus rodillas doblándose, con sus brazos temblando, pero todavía intentando mantener a su agencia en lo alto con sus últimas fuerzas, y cuanto mayor sea su esfuerzo, mayor es el peso que el mundo carga sobre sus hombros, ¿qué le diría usted que hiciese?

[…] Que se rebele

Recuerden:

“Es mejor dejar jodiendo que dejar que te jodan”

Al final del día somos mejor que ellos, porque nos gusta vivir bien, el espumante -no, las bielas de los viernes, no por el amor a Jesucristo!-, las chimeneas, las ideas nuevas y la siesta en la hora del almuerzo…esa es la diferencia -también el Chanel Bleu y los Tank de Cartier, pero eso es otra cosa-.

Yo disfruté mis horas de libertad, la siesta con el gato y ver como anochece frente a tu habitación. Pero me dijeron “Comienzas el Viernes”, fue una oferta que no pude rehusar, pero qué le vamos a hacer en el fondo todos somos workaholics.